09 septiembre 2014

Jeffrey Eugenides. La trama nupcial. La espera valió la pena


Lo primero que leemos es la descripción de una biblioteca.  Minuciosa, con la yema de los dedos paseando por los lomos y con tiempo para algunos títulos. 
Enseguida después dice que todos los libros tratan fundamentalmente sobre otros libros; y a lo largo de las más de 500 páginas menciona un sinfín de autores: de los que nos gustan, de los conocidos y los eternamente recomendados.
Ideal para todos los que gustan de los libros.

Jeffrey Eugenides escribió sólo tres libros. Uno mejor que el otro. Su primera incursión fue Las vírgenes suicidas (1993), una hermosa y compacta novelita que luego Sofía Coppola se encargaría de hacer famosa. Luego, casi 20 años después,  en 2002, llegó Middlesex, un bodoque también hermoso con una historia única y muy poco cotidiana. Aquí, La trama nupcial es de lo más sencilla. Si hasta habla del amor como casi único tema. Y de libros, muchos libros.

La historia comienza en la universidad norteamericana de los ‘80, con tres jóvenes que se entrecruzan continuamente. El personaje femenino estudia letras y los hombres buscan su futuro en la ciencia y la religión. La ciencia, la religión y el arte. Y mucha situación humana. Mucha cotidianeidad, y el buen relato del día a día. Uno de los mejores puntos es cuando nos presenta la explosión de la semiótica en el mundo universitario. Tal como pasó acá una década después Lyotard, Barthes, Baudrillard  y tantos bellos y originales autores renovaron el discurso, el análisis de los libros y de la realidad misma. Me acordé del entusiasmo que aquí tuvieron esos textos que solo se conseguían en fotocopias en los ’90 y no pude más que sonreír de manera socarrona porque yo también quise dedicarme a la semiótica cuando cursaba aquellas Ciencias Sociales. Pero volviendo a quien sí lo logró, cabe mencionar otro logro: la sencillez del tema de este relato. En sus libros anteriores, la temática de Eugenides ayudaba a mantener viva la atención: la vírgenes que se suicidan no son temas de todos los días y la ambigüedad sexual de quien nace mujer y luego se transforma en hombre sin operación alguna hacía que todo sea más interesante todavía. Pero acá se trata simplemente de esa búsqueda de los jóvenes al ingresar al mundo de los adultos. Uno de esos momentos de la vida donde uno toma decisiones trascendentales sin darse cuenta siquiera y sin tomar verdadera dimensión de las cosas que hace y de las que le espera. Sin dramatismos exagerados, con lenguaje claro y una justa descripción. La empatía es tal que hasta me confundo al hablar de sus personajes ficticios y de mi pasado.

Al final del libro, faltando solo dos páginas se permite la última licencia: “podría una novela de Austen o James terminar así?” pregunta uno de los personajes  masculinos y cuando se sabe que la respuesta es negativa, el libro se vanagloria de su suerte.  
Me gusta Eugenides. Es de los pocos autores vivos de los que espero un libro nuevo. Espero que no se tarde tantos años en volver a escribir otro.

La trama nupcial
Jeffrey Eugenides (1960)
Anagrama


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